viernes, 20 de mayo de 2011

Luychu, el cordero amiguero

Enciso Altamirano.

Y sin que me diera cuenta el tiempo pasaba, así como agosto también llegó diciembre con sus fiestas costumbristas para dar pie a las vacaciones escolares. Siempre que veo a un grupo de chiquillos en el parque recuerdo los míos, esas imágenes van y vienen como zorzales al capulí.

En mi pueblo de aquel entonces no había muchas opciones para divertirse como los hay en la actualidad, a menos que dejáramos volar la imaginación, entonces descubríamos juegos interesantes como: choro medio mango mangotero, a los trompos con el uchucuta y a los rodaderos con troncos y hojas de cabuyas en la chacra de viejo hacendado.

Por un par de meses los muchachos del barrio teníamos para entretenernos. Enero y febrero eran meses sagrados para la vagancia. Con tal fin todo el año me esforzaba en el estudio para salir invicto, con buenas calificaciones. Siempre fui buen alumno, dieciocho en conducta y catorce en lenguaje, matemáticas por lo general era ponderado, pero ciencias naturales era problema, sino era por el bendito once, rezando llegaba al Dios que nunca conocí.

En fin, marzo tenía tranquilidad jodiendo hasta con los vientos que no tenían memorias. Cada año mis padres hacían planes para mí, ese año en particular, en 1982 no sería la excepción, semanas antes de la clausura me regaló una ovejita en reemplazo del recordado don Amanso que fue por más de ocho meses mi apreciado animal, mi becerrito de color negro, según crecía terminó buen semental, para mis padres una suma en billetes que falta hacía en casa, tuvieron que venderlo en la feria de los domingos, según ellos para comprar semillas de papa y provisiones alimenticias.

Ciertamente fue penoso, hasta entonces mi mayor tristeza. En esas circunstancias llegó al corral una oveja con su crío bien bonito, en realidad parecía de raza, era más bien chusco mejorado. A primera me encariñé y mi madre para recompensar lo de don Amanso me confió su crianza. Yo feliz de donde sea hasta el Alalay papta.

Avisé a mis amigos de mi nuevo animalito. Los muchachos se encariñaron de entrada al igual que yo. Este corderito era salvaje, nadie dudó en bautizarlo como Luychu, calificativo que en runa-simi quiere decir venado. Efectivamente Luychu era un corderito por demás indomable, llegó al corral siguiendo a su condenada madre, y que en pocos días quedaría huérfano, lloraría, tal vez por mucho tiempo.

En efecto, así como pasa el invierno, también la tristeza del corderito, pero el carácter huraño permaneció como una de sus características. A nadie permitió acercársele, corría como venado en todo el perímetro del corral, parecía, más bien era salvaje.

Mis padres reían a carcajadas las veces que en mi intento de poder atraparlo caía al suelo, frustrado, y sin motivo renegaba ¿acaso por impotencias? No recuerdo cuándo, tampoco me tomé la molestia de averiguar desde cuándo existe la feria de los domingos, pero tengo la certeza que como andahuaylino es mi herencia, al igual que los pinos en Waywaka. Domingo tras domingo la feria se agranda, es el lugar para vender y comprar. La borrega madre de Luychu conoció rápidamente su destino; lo vendieron por unas monedas de ganancia.

- Así es amigos - Mis padres eran negociantes, ganaderos, hicieron lo que debían, no hubo reclamos, sólo se escuchaba las quejas del corderito desde el corral. Huérfano este, finalmente acabamos haciendo amistad, muy buenos amigos.

En la actualidad algunas veces me he sentido solo, huérfano como aquel corderito tras a su madre, tal vez por ello narro esta historia para matar mis penas que la distancia me causa.

Con el correr de los días el animalito se acostumbró conmigo, algunas veces paseaba libremente hasta en la sala de mi casa, eso molestaba a mi padre, realmente le enojaba mucho más cuando compartía raciones de alfalfa con los cuyes en la cocina. Por algún tiempo fue divertido, después se volvió insoportable, con frecuencia la puerta que da con el corral permanecía cerrada, evitaba por todos los medios que mi papá lo viera, en más de una ocasión había prometido su carne en el asador.

Mi padre es hombre de palabra, en ningún momento ponía en tela de juicio sus promesas, eran pocas pero definitivas, por eso, nosotros los hijos le guardábamos respeto, también admiración.

Luychu casi nunca tenía soga el cuello, no era necesario, se había convertido manso, exageradamente obediente, entendía hasta su nombre, levantaba el cuello, sus ojos parpadeaban e iba a donde se le llamaba. Los vecinos reprendían a sus perros, se suponía eran los mejores amigos del hombre, obediente, pero Luychu contradecía esas teorías. No ladraba, pero coqueteaba con su frete, jugaba con todos los niños al si me jodes te corneo, mostraba su enojo, retrocedía, luego alzaba la cabeza, después de arañar el aire con sus dos patas delanteros, corría, correteaba a los que no respetaban su tranquilidad.

Mi hermano Machicha fue quien le enseñó a cornear, a ser malo, este hermano mío era inquieto, tenía cada ocurrencia, creo no era normal, era un pequeño diablo a pesar de ser mi mayor por seis años. Algunas veces pretendía ser carnero, babaleaba, comía pasto igual que Luychu, como si fuera poco lo enseñaba a cornear el mismo con su cabeza, nosotros, los más pequeños le teníamos respeto a mi hermano. Era nuestro maestro, el profe de las travesuras, pero en esta cuestión Luychu resultó el mejor, inclusive peligroso. Sus cachos que recién comenzaban a endurecerse ya lastimaba. Ninguno en mi familia imaginó que esos cuernos serían los causantes para su trágico final.

Aquel verano de 1982 empezaba escucharse las escapadas voces de Sendero Luminoso, pero la rabia de la gente en la puerta del Estanquillo Municipal se había instalado desde hace mucho. Las escenas de un lunes a viernes eran repetitivas, filas interminables para conseguir alimentos no perecederos, las colas alrededor del estanquillo Municipal era como una postal repetida y devaluada, y que por fortuna nadie lo deseaba. Se esperaba con ansias un cambio político.

En aquellos años niños y mujeres amanecían en las inmediaciones de esa malgastada puerta, (ahora abandonada) soportando las insolencias del frío. De hecho, no hay frío peor que el de los andes en las madrugadas. En esas y con esas condiciones íbamos muy de madrugada, todavía de noche a guardar lugar para obtener una ración, pobres y medios pobres, sin diferencias. Pero sin caer a cuestiones políticas a mi modo de ver en todas partes hubo y habrá la diferencia social, la diferencia de las clases, pobres y ricos, también estaba insolentemente instalado en Andahuaylas.

Circunstancias aquellas maltrataba a mi indefenso y delicado cuerpecito. Me congelaba de frío hasta el punto de sentir adormecidas mis pies. Tiritaba como tambor malogrado. Desde la segunda cuadra de la avenida Andahuaylas hasta inmediaciones del jirón Trecierra esperábamos con tiempo al tiempo para conseguir dos mezquinos kilos de azúcar, fideos o arroz por persona.

En mi familia estos alimentos los productos comprados eran meramente complementarios al valor nutritivo que facilitaban nuestras tierras. No sé a ustedes pero a mí me resulta desagradable un desayuno sin azúcar, particularmente yo terminé hastiado de tanto trigo, papa, maíz y sus derivados naturales. Con lo cual no quiere decir son malos alimentos, sus propiedades naturales son los recomendables para cualquier mesa familiar.

Según mis cálculos, este año se cumple 30 años de la primera gesta armamentista de Sendero Luminoso en mi pueblito llamado Andahuaylas. Me comentan que ahora se ha convertido en una ciudad pequeña. No me entusiasma hablar sobre el tema. Es más, el recuerdo me provoca ciertas amarguras, creo las cuentas no quedaron pagadas. Ndie podrá borrar lo horroroso en mis recuerdos, muertes sin sentidos, y apiladas en la Morgue Municipal.

Cuando chico, yo miraba toda esa criminalidad. En partes Luychu es responsable al igual que mis dos mulas que por nombre llevaban La gringa y La Justina. Le contaré la historia, pastoreaba en los pastizales del hospital, cerca de la morgue

- ¡qué horror!

Quiero olvidarlos, pero no puedo, observaba amontonados de cuerpos sin vidas, en su mayoría campesinos, inocentes y desprotegidos. Esas imágenes me atormentan, algunas veces tengo pesadillas. Algunas veces la morgue estaba vigilada por uniformados, esto significaba eran cadáveres o bien de militares o de senderistas. Tarde o temprano se sabía. Lo innegable es que eran peruanos que estaban matándose entre, lo peor, defendiendo intereses de de terceros. De aquellas vivencias solamente queda cenizas, Uchpa para recordar y recobrar grandezas con melodías de waqrapuku, una esperanza a un mundo mejor cuando llegue la Alborada.

Pero todavía me lastima al corazón cada repaso, cada imagen, y cada lágrima de la gente del pueblo, específicamente si recuerdo a mi pueblo adoptivo llamado Kakiabamba de donde es el corderito que empezaba a ser mi buen compañero.

Luychu, mi borrego de pequeños cuernos y de lana blanca fue la alegría en mis diez años, me hizo reír también llorar, cuando me hallaba desprevenido me arremetía un golpe seco por la espalda, normalmente me dejaba con lágrimas en los ojos, y no lo decía ni a mis padres, ni a mis hermanos, me los guardaba por temor a que lo guillotinasen para consumo de cualquiera. Pero esos cuernos, aún me duele la espalda como el recuerdo que nunca volveré a hallarla, ó como el dolor de los heraldos negros de César Vallejo, eran tan fuertes y yo sé…

Si ese corderito hablara, también revelaría mis secretos, mis travesuras, mis descuidos y mis desaires. Como dije antes, mi única misión en aquel verano era de vigilarlo, porque constituía mi esperanza para comprar mis utilices escolares y proseguir estudios de quinto grado.

Yo creo todos los chicos por naturaleza existimos por existir, algunas veces desobedientes, yo violé mi ley primera, por jugar a los tiros con mis amigos del barrio tomé una soga y lo até a Luychu a una retamas en la chacra de la vieja hacendada. Lo único que me importaba era divertirme, pasar el día de la mejor manera, dar de comer a los cuyes, y al cordero.

Ser algo en la vida es la cuestión que siempre cuestionó a mi humilde familia, pero, ¿qué es ser algo en la vida? después de tantos años buscando respuestas llego a la conclusión de infelicidad. Muchos jóvenes resultan ser la esperanza de sus padres, ser lo que ellos no pudieron ser. Esto, algunas veces se confunde con un título universitario, cualquier cosa da lo mismo con tal de conseguirlo. Al final resultan profesionales mediocres, mucho menos que cualquier hombre de la calle. Un titulo no hace a un hombre, no concede un status en la sociedad. A mi modo de ver, ser algo en la vida es ser uno mismo, viviendo la vida de acuerdo a sus principios, y si acaso hay la posibilidad de proseguir los estudios, hacerlo con la firme convicción de aprender sin perder la esencia de ser racional. Eso es ser algo en la vida. Ser útil a los demás y no valerse de los demás como lo hacen muchos, ostentándose increíblemente de un título universitario.

Volviendo al tema de Luychu, todo el tiempo supe de las chacras prohibidas para el pastoreo, pero por un acto de inconsciencia y descuido olvidé las advertencias de artos vecinos que conocían las reprimendas de la dueña carcamal. Doña Donatila se llamaba, con frecuencia se comportaba malvada, con látigo en mano mandaba a su capataz don Alejandro para amedrentarnos, amenazaba con llevarnos al encierro, con frecuencia repetía que éramos vagos, y el destino que nos iba al encuentro era cualquiera menos buena vida. Y yo, con 10 años qué sabía de buena vida. Para mí, todo lo que me hacía bien, era bueno. Jugar día tras días, por ejemplo. A esa edad no me preocupaban las amenazas, los insultos ni los malos presagios, tenía una vida entera para enderezarme si acaso era necesario. Al diablo a las necias palabras de la vieja hacendada y su capataz. Para ser honesto al viejo Alejandro muchos le tenían entre ceja y ceja.

La casa de la vieja hacendada, era concurrida por gente pobre, casi siempre por el mismo tema: reclamando sus derechos. Era costumbre ser ventajera, actitud propia de los gamonales, de los hacendado, primero ellos, después ellos, y finalmente ellos. Por aquellos años, después de la reforma agraria, la vieja hacendada empezó a vender sus terrenos. Los compradores habitualmente resultaban estafados, con la ayuda de sus abogados habitualmente engullía a los pobres campesinos que soñaban con lotes cerca a la ciudad.

Si acaso existe el infierno, debería de vivir allí –. Decía

Mi barrio que de nombre lleva Vista Alegre, aflora en los terrenos de la viaja. Ella hacía lo que quería. Nadie podía hacer nada, por años nadie hizo nada. Eso me provocaba impotencias. ¡Cuando sea grande¡ – prometía en vano, y sí, fue en vano porque ahora que soy grande, me dicen que ya murió.

El punto es que una vez descuidé a Luychu, después de ponerlo una soga al cuello y atar con varios nudos a una planta de flores amarillentas en los terrenos de la vieja. Sin imaginar nada adverso me fui a jugar detrás del colegio. Sí, allí, en el cerro. Quizás al trompo, al dañis o a los ñocos. El hecho es que cuando retorné ya no estaba mi corderito en su lugar, miré a todas partes, corrí de un lado a otro, desesperado ¿qué ha pasado? –Me pregunté – ¿Quién me lo robó? ¿A dónde lo llevaron?

A priori pensé que estaría en el calabozo de la municipalidad, fuimos corriendo, no estaba allá.

El calabozo para animales de la municipalidad estaba en la esquina de la Av. Martinelli y Alfonso Ugarte. De ese lugar era imposible rescatarlo, las multas generalmente eran muy elevadas. La vieja ponía cargos por daños inexistentes. Frente a estos atropellos, algunos campesinos optaban en renunciar a sus animalitos, preferían tenerlos retorcidos de hambre y sed que pagar cifras inalcanzables.

Después supe que no había otra alternativa más que el corral de la veterana, corría detrás de la incertidumbre con lágrimas mojando mi rostro. La gente en la calle no sabía mi dolor. El simple hecho de imaginarla enojada a mi hermana me aterraba, era mejor rescatarla de donde sea, si era preciso prometiendo mi alma al diablo. Para el colmo, tampoco tenía las formas para acceder a dichos tratos.

Así como llegamos al Calabozo Municipal también lo hicimos de nuevo a donde había amarrado a Luychu. Eran poco menos de media tarde, desde hace más tres horas buscábamos al cordero. Era imposible que nadie lo viera, dicho y hecho doña Laura nos confirmó el paradero.

Fue don Alejandro – dijo la mujer – En ningún momento se resistió, desató y se lo llevó a su corral.

Luego corrimos sin detenernos hasta las inmediaciones de la casa hacienda ubicada en el cerro, al del Huayrapata. En la última curva de la carretera encontramos una tranca que impedía el paso a hombres y animales con una advertencia escrita y gráfica: propiedad privada, prohibido el ingreso. Notablemente acompañada por un grabado de una carabina. Estábamos jugados, a esas alturas ya no importaba nada, ni los dos enormes perros que guardaban celosamente la puerta. En el menor suceso ladraban escandalosamente. Esos caninos estaban entrenados para ser cascarrabias y tremendos buchones. Al mismo tiempo el cuento de que la vieja tenía escopeta hacia de que aumente la adrenalina. En su territorio ella era la poderosa. Las leyes usualmente no le alcanzaban. La vieja tenía todo el poder del pueblo en sus manos, era una espacie de gobernadora, una verdadera tirana. En esas condiciones pensar violar la propiedad era como un acto de suicidio, nunca antes había imaginado organizar una maniobra de rescate. El problema ya estaba instalada, si acaso regresaba a mi casa sin mi Luychu, no iba a tener una bienvenida con mimos y cariños, presisamente. Mi hermana Olimpia era quien me tutoraba en ausencia de mis padres. Sus enojos prácticamente me amilanaban, me enterraría vivo con sus regaños y porras. En verdad, prefería mil veces no causarle enojos. No importa a qué hora, aunque sea con el sol despidiéndose de la tierra. A todo esto, yo era el único responsable. En partes, también mis amigos por haber compartido el pedazo de la diversión, y como tal, tenían y sentían que tenían que ayudarme.

Ya sabíamos que estaba en el corral de la viaja. La pregunta era en qué parte. Muchos conocíamos esa residencia, algunas veces como peones íbamos a su huerta a limpiar malezas a cambio de manzanas y peras. Dos eran los lugares para los animales, la primera en el patio que era una especie de corral abierto, protegido solamente con espinos y troncos, en apariencia era algo vulnerable, el problema, el único problema en dicho lugar caminaban sueltos los perros. Como dije, eran perros hartamente susceptibles, sensibles. Cuando ladraban los dueños salían sin vacilar directamente con la intención de aniquilar a quien sea,

Sigilosamente por entre los cultivos de maíz llegamos hasta el patio, los espinos de contención nos servían para camuflarnos, no había nada, nadie, ni los perros. Mi preocupación fue más grande al no ver a Luycho, por un momento reinó la incertidumbre, llegué a pensar lo peor… degollado. Los dije a mis amigos que eran cinco:. Atancha, Cesarcha, Leonidascha, Miguelcha Quijano y Santuscha Mesares.Volvimos de nuevo a la curva para tomar la otra ruta que nos llevaría al segundo corral ubicado detrás de la cocina. La casa hacienda estaba rodeada de sembradíos de maíz, y tupidas plantaciones de cipreses. Por si fuera poco protegida por un metro de pirca y sobre esos, alambrados con púas de metal. Era evidente que Luychu estaría allí. Resultaría casi imposible sacarlo. De cualquier modo llegamos a la pirca. Los seis comenzamos a buscarlo, nos repartimos responsabilidades. Santuscha Mesares sería encargado de vigilar la primera esquina y la segunda lo haría perfectamente Muguelcha Quijano, mientras Leonidascha con Césarcha se encargarían de vigilar a los perros por si las dudas. Estos dos warmas eran hábiles, tenían velocidad, y si se trataba de correr lo ganarían a los perros sin derrochar inconvenientes. Yo con Atancha decidimos entrar al corral, pero antes estudiamos la propiedad, trepamos primero la pirca. Afortunadamente y para el alivio de mi corazón, Luychu estaba allí amarrado en una estaca. Al verme se alegró, también nosotros, no corrí a su encuentro, fui más cauto, caminé de puntillas hasta llegar a su cabeza, lo desaté, confiaba mucho en su aprendizaje, debía seguirme por dónde y a dónde yo iba. Para no alarmar a los perros caminamos lentamente hasta la pared. El problema era cómo salir de ése corral. Sinceramente no tenía idea, ninguna idea. Sudábamos de miedo. De nada valía tener a Luychu suelto, seguía atrapado en el corral, esta vez conmigo y mi amigo. Como dicen dos es compañía, tres es multitud, Atancha pensó mejor que yo, regresó hasta la estaca, desató la soga, luego amarró al cordero a partir de la panza, después aventó la otra punta al otro lado del corral, comenzaron a jalar los otros chicos y nosotros, empujamos. La idea era subirlo como sea hasta la pirca y sacarlo de un brinco. Afortunadamente el cordero se dejó hacer de todo, no se quejaba. Santuscha Mesares es, pues, hijo de Cocairo, astuto como el mismo zorro, había arrancado una parte del alambrado que facilitó la salida. Una vez sobre la pendiente fue fácil bajarlo. De hecho, la salida fue menos dificultosa que la entrada. Atancha era corpulento, me cargó a su hombro y fácilmente llegué a subir la pared. En tanto, con la ayuda de Miguelcha alcanzamos la mano de Atancha y lo jalamos hasta encontrarnos libres, todos.

No sé en qué momento el viejo Alejandro se dió cuenta de la desaparición del cordero. Nunca me enteré. Seguramente pensó en la vulnerabilidad de sus cercos. Pero esa tarde no bien lo tuvimos con nosotros, corrimos como espantado. Nadie adivinaría la alegría que nos ocasionó el tener sano y salvo a nuestro amigo; al cordero Lycho.

Desde aquella mala experiencia nunca más lo llevamos a los terrenos de la vieja hacendada, comenzamos a explorar otros lugares, Chuspi era buena opción, había capulines y duraznos, además buenos herbajes para que el cordero crezca sano y salvo.

Nadie puede imaginar de qué manera terminó la vida de ese bello cordero que prontamente creció fuerte. Cuando era pequeño mi hermano Marcial le enseñaba a cornear. Ése mal habito según crecía se tornaba violento, peligroso. Ocurre que una vez yo le saqué del corral temprano a pastar hacia la carretera. Luycho comía mansamente en un rinconcito mientras yo me calentaba con el sol en una pendiente que daba directamente hacia las chacras de Don Emilio Mallma. En ese instante me hallaba sólo, de espaldas al carnero y esperando a Atancha que pronto llegaría hacerme compañía. Miraba desprevenido hacia la carretera principal de la avenida Perú, en ese momento juro no me di cuenta, tampoco recuerdo cómo sucedió, sentí un fuerte impacto en la espalda que me llevó volando por lejos hacía abajo, cerca a los maizales del vecino, prácticamente quedé inconsciente, casi muerto, mucho pensaron que era mi trágico final, mi amigo Atancha que recién salía de su casa contó a mis padres lo sucedido. Por horas mi madre lloró mi mala suerte. En verdad, no esperaba ser agredido por mi mejor amigo.

Desde luego que mis padres no dudaron en darle final, lo degollaron. Cuando desperté de mi inconsciencia, mi madre se alegró machismo, me abrazó fuertemente que hasta hoy lo recuerdo tiernamente. No entendía por qué, lo cierto es que festejaba mi retorno a la vida después de horas de un día completo de inconsciencia. Algunos amigos fueron a visitarme con sus caritas entristecidos, nadie mencionaba lo ocurrido, juro yo pensé cualquiera menos un golpe de cuerno que por poco me manda a la otra vida.

El silencio y la complicidad de mis amigos no eran claros, escondían algo grave, y no era para menos. La mayor parte de su anatomía lo vendió ese mismo día tal como estaba previsto, y la otra parte lo destinaron para consumo familiar, y sin imaginar comí un rico caldo para recuperar mis fuerzas. Si era lo justo, no lo sé, lo único que a estas alturas de mi vida recuerdo es que fue mi mejor amigo en aquellas vacaciones de 1982. Y gracias a su carne me compararon mis útiles escolares para proseguir mis estudios, tal vez para que hoy les pueda contar con toda disposición y facilidad que me da el hecho de haber aprendido a escribir y describir mis vivencias de antaño con el seudónimo de Alejandro de Andahuaylas.

viernes, 15 de abril de 2011

otro Fragmento de la novela ÑANKUNA


Al llegar al final de la subida un viento ligero acarició mi cara. Me detuve por un instante limpiádome el sudor. Luego miré mis pies, había riesgo de tomar una severa infección. Me preocupé bastante. Pero a pesar de tamaña magulladura, sorprendentemente no me dolía. Y bueno, me dije hacia mis adentros, continuaré. Uno pasos después, cruzamos el abra, y en seguida por delante se vio una vasta llanura con desniveles pronunciados, y caminos confusos. Y así, quedó atrás el caserío de Corral pata.


De hecho, y es innegable que por delante, también el camino es difícil a pesar de los pastizales. En cierto modo, no había una via definida, todas conducían a cualquier parte. Arriar a los animales en conjunto por estos caminos confusos iba resultar complicado. Cualquiera tomaría cualquiera de las vías. De inmediato se tomó decisiones determinantes y urgentes. Pero las mulas continuaron avanzando sin problemas, esquivaban zanjas con mucha facilidad. En seguida entramos a una curva llena de malezas y cruzamos el primer riachuelo de Churrubamba. En la zona hay apenas cuatro casas, radicalmente separadas unas de las otras. Como se preveía, después del riachuelo fue un caos. Los animales intentaron esparcirse a todos lados. Corrimos tras estos con látigos y zurriagos. Por un momento reinó el alboroto, pero conseguimos manterlos unidos. Después, favorablemente siguieron las huellas de las mulas que se apuraban hacía el lugar de descanso que ya se divisaba vistosamente bajo la falda del cerro Apu-alalaypata.

Las mulas se desviaron del camino hacía una pampa. Yo corrí para guiarlos en donde sería la parada. Sujeté de sus sogas hasta que se detuvieron. Inmediatamente llegaron los otros animales. Amarramos las vacas y a los otros animales en las ramizas. En tanto, los chanchos se estiraron en el suelo y en las partes más húmedas, enervados. Después papacho con Timani bajaron la carga de las mulas. Mama Tere se sentó sobre el pasto y tendió la manta sobre el piso, y encima de esta, acomodó el refrigerio: mote, queso, huevo cocido y kankacho.

Al rededor de la manta tomamos asiento. Los pastos húmedos comenzaron a mojar las prendas por lo que Papacho volvió a levantarse y caminó hacía un amontonado de piedras. Alzó la más plana y volvió donde merendábamos. Después de acomodarlo en el suelo tomó asiento sobre esta. Efectivamente era buena la idea, pero el cansancio no me permitió hacer lo mismo. Mis hermanos y yo, optamos permanecer sobre el pasto húmedo.

Desde ese lugar se obaserbava todas las distancias, toda las formas de las vistas panorámicas. La comunidad de Q’otawachu florecer en medio de un verde intenso y bajo la protección del Cerro Apu-Muchkani y el Apu Landa, adornados con eucaliptos y arrayanes, y rodeados de sembradíos de maíz, papa, olluco y plantaciones de trigo y cebada. Al frente de la misma comunidad, el caserío de Atuq-pata se distaba impreciso a efectos de las insignificantes neblinas que todavía permanecían espesas a esa hora del día. Y, al lado, se miraba las ruinas del Sondor-pata.

El sondor, así se lo conoce al complejo de restos arquitectónicos que guardan a los restos misteriosos de la cultura Chanka. La zona, por su ubicación y forma geomorfológica asemeja a un cóndor con alas estiradas. Y de acuerdo a las variaciones lingüísticas entre el español y el runa-simi fue adaptándose las imposiciones foráneas. El nombre de Sondor pata que deriva de Kuntur pata quiere decir “loma de los cóndores”, “pata” conserva el significado de una loma en runa-simi.

¿Cómo podíoa ser? Era mi pregunta. Hasta hace un istante las neblinas todavía eran espesas en todas partes, pero de un momento a otro comenzaron a desaparecer. El predominio del azul era casi absoluto. Solo en los valles y quebradas, y en algunos lugares rociados como en Muchkani se hallaban las nubes. Después de merendar, yo me levanté primero. Y como siempre, la curiosidad me llevó a buscar en las ramizas un tronquito bien recto, y tracé cuatro líneas en el piso teniendo como eje un punto. Coloqué verticalmente el palito en el centro. La proyección de la sombra me indicaba que eran poco más de las 10:30am. Temprano para donde ya nos encontrábamos.

En cualquier momento nos encontraríamos con viajeros que venían del otro lado del cerro Apu-alalaypata. Lo más probable, nos avisarían lo sucedido la noche anterior. Mientras tanto, todos serían especulaciones. Lo cierto de todo esto, esque no teníamos dudas que se trataba de asesinatos. No lo dudábamos. Probablemente las victimas son algunos concejales, y por qué no, algún militar del pueblo. Pero, ¿por qué a ellos? Me pregunté y yo mismo respondí: Por ser corruptos, Apurimac.

¿Tantos tienen que morir para encontrar la paz definitiva en el pueblo? Así parece, Apurimac

¡Qué rabia me da el saber eso!

Ankasmayta y Timani se echaron en el pasto sin importar la humedad. Estiraron sus pies y cerraron los ojos. Trabajaron bastante, se merecen de un buen descanso. Papacho se alejó del lugar con el argumento de explorar el camino. Retornó con la novedad de la existencia de un tramo totalmente atestado por zanjones. Tácitamente estaba anunciando la complicación para las mulas que llevaban cargas pesadas. La novedad a ninguno alarmó. Teníamos bien en claro cual de los atajos tomar por más difíciles que sean. Conocíamos muy bien el lugar y era nuestra ventaja ante la adversidad.

En ese momento se escucharon ruidos de motor de carro. Sin soprendernos miramos hacia el cerro Apu-Muchkani. Sin la presencia de las nubes los rayos del sol mandaba en todos los lados. Los carros avanzaban por la carretera y en breve, desaparecieron ni bien voltearon al otro lado del cerro, también su ruido.

Concretamente la persecución a los encapuchados tenía varias horas de demora. En un principio que a mi me parecía descabellado el romper la carretera con picos y lampas tuvo sentido. Es buena estrategía, pensé. Cuando se trata de huir, el tiempo es valioso. Lo evidente es que no los alcanzarían, no los encontrarían. O tal vez si. De ser así, ¿cuantas muertes más podían esconder los montes?

Desde que recuerdo al grupo de los encapuchados veo imágenes muy tiernas de jóvenes campesinos como yo. Integrando al grupo guerrillero, quizás muchos sin entender de qué se trataba. Estaban porque estaban por estar. Muchos a cambio de armas de fuego, llevando picos y lampa. Lo curioso, también eran llamados terroristas.

¿Qué futuro tengo yo? ¿En cual de las veredas voy a estar parado cuando sea grande? Quizás me lleven por la fuerza a ser parte de Sendero Luminoso. A lo mejor, con el servicio militar obligatorio termine siendo soldado para perseguir a mis hermanos campesinos y matarlos con el argumento de que son cómplices de los terroristas, quién sabe, quizás.

Si acaso los encapuchados resolvían emboscar al ejército en esas rutas, todas condiciones estaban a su favor, inclusive el efecto sorpresa. No habría escapatori ¡Ojalá que no ocurra nada de eso! Me dije. Sería una tragedia para todos. Especialmente para sus familiares. Los soldados obedecen solamente ordenes de mentalidades terroristas como lo es la clase política del mundo capitalista. Argumentados bajo el término de la democracia son los indiscutibles criminales, y, están protegidos y amparados con leyes hechas a la medida de los intereses del dinero. Plata sucia, dinero fácil son las razones de tanta pobreza y mucha podredumbre en el Perú. Sin educación, sin salud ¿A dónde va una sociedad?

A la mezquindad. ¡Apurimac, carajo!

¿Para esto se ha inventado al terrorista?, ¿Para ser estrictamente el blanco de las excusas de la ambición del dinero? Extiéndelo, de una buena vez, pero entiendolo y no jodas más…

Regresé a donde estaba mi madre. Tomé asiento en su lado. Ella me aunó a su pecho y me dio un beso bien tierno en mi frente. Yo quedé feliz, muy feliz. El amor de mi madre siempre fue el mejor de los regalos que me dio la vida.

¡Madre mía. Cuanto te quiero! Le dije con el brillar de mis ojos.

Cuando se trata de amores sobran las palabras. Después le ayudé a juntar la manta. Quedaba poca comida, y lo que sobró nos repartimos entres los tres. Yo llené mis cuatro bolsillos con mote. Y comencé a caminar hacia donde estaban los chanchos. En tanto, mis dos hermanos con mi padre volvieron a cargar a las mulas. En breve, comenzaría el viaje hacia la ciudad. Miré hacía adelante. La pampa sobre el cerro estaba repleta de humedad. Había pocas posibilidades para que las mulas transiten sobre ella. Forzosamente volvieron al ñan que metros mas adelante volvía a tener el sentido de camino principal. Y continué con la mirada fija hacia adelante. Después de los pastizales, se miraba notoriamente las angostas vías que se abrían por el medio del cerro peñascoso.

Solamente faltaba un tramo para salir del barro. Después de ello, el panorama es totalmente diferente, pero no menos peligroso, porque el cerro Apu-Alalaypata además de ser tenebroso también esconde dificultades para cualquier viajero.

Papacho con Timani regresaron al camino principal con las vacas, toros y mulas. Mientras que yo quedé con el cuidado de los chanchos. Al dar el primer paso tuve flojera que no me permitió seguir caminando. ¿Cómo se hace para volver a tener ánimos? Seguir y seguir. Es la clave. Poco a poco mi cuerpo volvió a tomar el ritmo. Y los chanchos después de un prolongado descanso comenzaron a apurarse con el zurriago. Como se veía, en efecto, en el camino había mucha humedad, charcos de agua y excrementos de animales que no eran favorables para mi herida. Elegí caminar con cuidado, saltando y tomando otras vías. El atajo dejó de tener llanuras, y la fatigosa subida acabó por completo mis energías. Por suerte, al otro lado del puquial los senderos cambiaban de color y forma. Entonces sería diferente. El camino cascajoso ya se hacía desear.

Ya llegaremos cuando menos lo esperemos, me dijo Ankasmayta.

Estuve al tanto de Timani y de Papacho. Observaba continuamente, pero no lograba verlos con nitidez por las enormes ramizas al borde de los caminos. Se escuchaba constantes voceríos. Para las las mulas, esas voces no eran tranquilizadoras, pero tampoco eran de alarma. Estás mulas estaban sobrellevando con gallardía y altura las dificultades de los caminos cercanos al puquial.

Escuché a Timani decir mi nombre. Apenas contesté me dijo que me apurara. Y yo, haciéndole caso salté un montículo al otro lado, ¡por dios! Nunca uno quiere lastimarse solo por gusto, pero yo, tropezé otra vez, esta vez atiné con unos palos peliagudos que se clavaron en el otro de mis pies. Eran trozos de Tankar kichkas, una especie de púas de palo ¡Qué dolor! Quieto en el suelo y sobre el pasto húmedo me senté y agarré mis patas carcomiéndome los dientes. Sentía al dolor subir cruelmente por mis venas hacia la cabeza. En ese instante estiré la pierna y tiré mi cabeza hacía atrás cerrando los ojos y inhalando bastante aire, confundí ver estrellas en medio de un día bastante alumbrado, y cuando volví a abrí ojos unos cernícalos volaban hacía los cerros. Los chanchos siguieron caminando como si no hubiera pasado nada. Mama Tere, ni Ankasmayta se dieron cuenta de mi infortunio.

Nunca imaginé otra desgracia en un solo día. No grité, no lloré, no hice nada sino respetar aquel momento de dolor. Aguanté el padecimiento más por el miedo a los reproches que por mi valentía misma. Al notar que mis pies no desangraban a priori presagié que no había de qué alarmarse.

Intenté calmarme. Mientras las púas estuvieran alojadas en mis pies, impedirán para caminar. Es preciso extraerlo. Me armé de valor: cerré los ojos y volví a morderme los dientes, y desde mi piel los saqué con fuerza. Las púas salieron no dando el brazo a torcer dejándome un agujero en la dermis y desangrando irrisoriamente.

Este fragmento pertenece al segundo capitulo de la novela.
Enciso Altamirano

viernes, 25 de marzo de 2011

Acerca de la laguna de Pacucha

Existe en Andahuaylas una laguna por demás hermosa, el color de sus aguas cambian según el estado del día. El nombre de esta laguna es Pacucha, y en torno a la laguna, pues, se tejen muchas historias, pero por sobre todo la leyenda atrapante que intenta explicar el origen.

Las líneas siguientes explicarán acerca del significado y el origen del nombre de la laguna.

Los habitantes del distrito de Pacucha coinciden la existencia de una sirena en las profundidades de la laguna y que cada cierto tiempo sale a las orillas por las noches. Algunas veces, a cometer hachos aberrantes como la muerte. Casualidad o causalidad, en la laguna, no hay registro alguno de la muerte de una mujer. Todos fueron varones, y de diferentes edades. Es por este motivo que se le califica como una laguna hembra.

Y de acuerdo a la descripción del color de las sirenas, pues, se puede decir rotundamente que es representado por un color brilloso, áurico, o de color dorado. En el idioma runa-simi al color de estas características se Conoce como Paq'u.

¡Sumaq paq'ucha! o ¡hermosa rubiecita!

También en el mismo idioma el sufijo "cha" agregado a cualquier adjetivo calificativo connota a lo diminutivo de la expresión. En este caso, Paq'u-cha. Es decir, La rubiecita.

Laguna en runa-simi quiere decir: Q'ucha. Recuerden que en el idioma materno del Perú no es de uso frecuente las bocales abiertas como "e" y "o'. Es por este motivo que el hombre andino habla de una forma diferente, en un lenguaje motoso.

Ya teniendo conocimiento de las palabras que van relacionadas con la laguna de Pacucha se puede concluir de la siguiente manera. De hecho, ejemplificando y explicando la expresión que a mi modo de entender son los que dan origen al nombre de Pacucha:

Paq'uchaPA q'uchaN. El sufijo "PA" con el complemento "N" significa pertenencia. Es decir, El significado de la laguna de pacucha es LA LAGUNA DE LA SIRENA o LA LAGUNA DE LA RUBIESITA.

Y en cuanto al nombre CASTELLANIZADO se puede concluir de la siguiente manera:

Paq'ucha = Pacucha (rubiecita)   ¿QUÉ DICEN AL RESPECTO?...

martes, 21 de diciembre de 2010

FELICIDADES!!

Este año, en lo personal no hice un árbol de navidad, tamapoco fui a la iglesía a pedir solución para los tantos problemas que aqueja a mi entorno. Pero a cambio planté unas bellas flores, y esstoy seguro que coon las lluivias mañana florecerá.de hecho que con la ayuda de todos ustedes, el año que viene será mucho mejor del que está por acabar.

Será, tal vez en el Perú, ell año del centenario del nacimiento de nuestro querido y admirado paisano don José María Arguedas Altamirano. Tal vez sea un año del que todos nostros, finalmente podamos involucrarnos dentro de la problematica social, y podamos ser el grano de arena para la solución y no ser el problema en sí. Estoy seguro, que si hacemos los deberes como corresponde, y respetamos nuestras leyes, será mucho mejor. No habrá en las calles esas miserias al que a nadie le gustaría convivir.Si acaso en el año que ya está por entrar tomamos y hacemos conciencia, no habrá más ancianos pidiendo limosna, ni chicos trabajando antes de tiempo, mucho menos niñas pariendo por el simple hecho de tener faldas entre las piernas. Tampoco deseo que nuestros recursos naturales sean regalados por míseros puñados de nada por autoridades inescrupulosos.

Este año que ya está por entrar, pués, aprendamos a ser solidarios, a respetar y hacer respetar el suelo en el que nos tocó vivir. No más engaños, y que la corrupción sea apenas una actividad del que se pueda a recordar. Ésta semana es espacial, en la ciudad hay rostros nuevos, por cierto, algunos hartamente apitucados, lejos de sí, y otros con sus caritas de felices se los ve pasear.

Dentro de poco la Navidad será una fiesta inolvidable, con sus negrillos y damitas valentonas a todos nos hará divertir, entreneter. Y deseo que estas fiestas, sean, pues, motivo de union y reunion entre los seres queridos.

En serio, mis deseos es para todos por igual, si acaso toman cerveza, recuerden quien conduce no toma. Cuiden sus vidas, respetense. La vida es una sola, y si eres joven, la juventud no te garantiza nada frente a la muerte. Sí entre todos nos respetamos, todos seremos felices. Además la vida no es un sueño, deberíamos despertar, siempre.

Felicidades, no boberías. Cordialmente,
Alejandro de Andahuaylas

viernes, 17 de diciembre de 2010

CUESTION DE HERENCIAS

En 1991 fallece en la ciudad de Lima la Sra. Lauretana DD OO, y en abril de 1996 don Eusebio AA en Andahuaylas. Según me comentan ella falleció producto del cáncer al útero. Fue una muerte repentina. En tanto él; cuatro años después murió en su casa y, felizmente, en su habitación.

Cuando Lauretana que es mi abuela fallece, yo estudiaba en la universidad del Cusco. La noticia caló melancólicamente a mis entrañas tanto que se me formaron nudos de tristeza. En ese mes de hecho que nacieron varios bebes: en Cusco, Andahuaylas y en el mundo entero. No importa saber quiénes son ahora. En verdad, no lo quiero saber porque me recordarían la angustia que se siente cuando se pierde a un ser querido.

Y cuando me dieron la noticia del fallecimiento de don Eusebio AA SS que es mi abuelo, infelizmente ya era parte del quinto suyo. Es decir, vivía en el extranjero. No pude hacer nada, más que llorar de impotencia, y años después; a cambio de ir a su casa llevando alegrías fui al cementerio con mi llanto atado en mi corazón.

Los pimpollos de las flores que ya no están, eran sin duda sus tres nietos que con ellos vivían desde muy pequeños: Rocío, Tatiana y Lucas. En verdad, los viejitos les han criado, les han educado de acuerdo a sus posibilidades de vetustos andahuaylinos. Estos chicos que ahora son adultos siempre serán mis primos pero, sufrieron muchísimo. Mucho más de lo que se pueden imaginar.

Si acaso existe la palabra “perdón” que Dios me perdone por el concepto que guardo para con los padres de mis desafortunados primos. Aurelio y Antonio que son mis tíos por parte de mi adorable madre. Para tener hijos sólo hace falta tener sexo, desde luego con el sexo opuesto, pero lo difícil es proceder y atarearse como padres, se requiere además de tener conciencia de mucho valor y compromiso. Sin embargo, estos dos hombres que son mis tíos, nunca supieron hacer ni lo uno ni lo otro. En realidad ninguno, buenos para nada, prefirieron dejar a sus hijos bajo la tutela de sus ancianos padres para seguir en desbande con su joven vida. Yo no sé en donde estaban las madres, lo concreto es que brillaron por sus ausencias.

En aquellos años, era, pues, “La empresa de transportes Hidalgo” quienes traían las buenas nuevas desde Lima o de cualquier punto del país, ¿acaso un regalo de Navidad, de cumpleaños o para cualquier índole festivo pudieron mandar? Lamento desprestigiarlos, pero nunca, jamás supieron ser padres.

Con los años me entero que Antonio contrajo nupcias con una mujer rica poco mayor que él, ¿para qué la riqueza cuando ni siquiera un suspiro de amor puede mandar a sus seres queridos que en la distancia lloraban sus penas? En cuanto al tío Aurelio, puedo decir con certeza que a lo largo de su juventud se dedicó a procrear en cuantas mujeres se le cruzó en la vida. De hecho, ellas, sumisas por su condición de recién llegadas a una ciudad confusa y ajetreada como Lima. Se dice que el hombre tiene algo más de treinta hijos. Mientras tanto, aquí, en Andahuaylas sus otros hijos sufrían a la par de sus ancianos padres, y para el colmo, los viejos haciendo de padres. Desde luego que esta dejadez y desalmado comportamiento no tiene perdón.

Desde luego, mis primos que ahora ya son adultos, en su momento fueron los que lloraron la pérdida de mis abuelos. Sin exagerar, me dijeron que en esos años el río Chumbao supo de hartas inundaciones ¿haya sido por las lágrimas de estos infelices críos? En verdad, yo creo que sí. Fui testigo del dolor de Rocío. Me dijo apoyándose en mis escuálidos hombros que había perdido a su única madre, y que no tenía idea que sería en adelante su vida. De Lucas puedo decir mucho como nada, mejor me limito con mencionar que en aquel entonces todavía un crío, algo travieso por cierto.

En 1990 mi prima Tatiana tenía 17 años, sí, lo recuerdo con nitidez. Promediando el medio día de aquel año, pues, llegó de visita el recientemente viudo tío Pablo (hermano de mi madre). Prefiero pensar que en su mente del tío estaba el don de ayudar a su sobrina como para no definirlo como hombre de actitudes premeditadas o un ser malicioso. Lo concreto es que de común acuerdo con mis ancianos abuelos, decidió llevárselo a mi prima Tatiana a la ciudad de Lima.

-Me ayudará en la casa con mis hijos y a cambio le haré estudiar – ésa fue el pretexto que le presentó a mis abuelos, y ellos, no se opusieron. La dejaron partir a la pobre indefensa de Tatiana sin sospechar que lo haría su mujer. Lo que de mi prima recuerdo es su hermosura, su bello y fino cabello que de corto fenecía apenas llegando a los hombros. También mi retentiva se perfila en aquellos bonitos y bien marcados hoyuelos en las mejillas ¡Eran tan bonita mi prima! Y me preguntó cómo estará ahora ella, después de los pesares que la vida le ha hecho pagar. Supe que vive en el distrito de san Juan de Miraflores.

Veinte años pueden ser mucho o poco. Pero sirven para mostrar que un muerto encendido sigue encendido; que hombres sin escrúpulos sigue sin escrúpulos, que lo hecho hace muchos años por más líneas se marque al pasado permanecerá imborrable. Sin más tapujos, digamos las cosas como son, mi prima fue ultrajada por ese aquel que a su propia madre le había prometido cuidar de su sobrina. Ella, es decir, mi prima, pues, ahora tiene una hermosa hija producto de esa infortunada relación. Yo me pregunto, ¿es de hombres conscientes aprovecharse de las indefensas y desprotegidas doncellas? Se trataba de su propia de sangre, pues, no tiene perdón, por más que ahora, mi tío, ya descansa en paz y no sé en qué cementerio de Lima. Estos impúdicos actos siempre lo juzgaré y prueba de ello, son estas líneas.

El tema es que cuando la muerte llega, llega sin previo aviso. A mis abuelos – si bien ya eran ancianos-, les tocó también cuando menos se lo esperaban, y a mi tío Pablo la misma vida le hizo pagar con su propia vida de manera horrible en las calles de la gran ciudad. Años antes, todavía cuando los viejos no eran viejos, perdieron a su hijo Eusebio. Este mi tío era conocido por todo el pueblo como “el muchachón” de hecho que yo era niño cuando él falleció en 1987 producto de en avenamiento a causa de su locura (en realidad es un tema apasionante para contar y será motivo de otra historia para compartir). En verdad, el Muchachón era un tipo desequilibrado. Perdió la coherencia mientras era estudiante de Agronomía en la ciudad del Cusco, y en Andahuaylas por aquellos años se dedicó a vagar por toda la ciudad. Mi tío, mi buen tío cuando se encontraba con sus amigos solía saludarlos con ímpetu y acento militar algo así como:

¡Y, muchacho, muchachito, muchachón!

Este personaje para aquellos que quieran visitarlo, hoy descansa junto a su padre en el cementerio de Andahuaylas bajo el nombre de Eusebio AA DD. Hace una semana fui a visitar a su nicho, le puse algunas flores, y le lloré en silencio.

Bueno, creo que me fui de la mano con ésta historia, pero era necesario contar estas verdades como para entender lo que se viene. Lo concreto es que hace dos semanas llegó el otro de mis tíos de la ciudad de Lima para sanear y poner en regla el terreno que perteneció a mis abuelos. Ellos, es decir, mis abuelos, realmente no previnieron la cuestión de sus terrenos. Tal vez ganas de pensar en herencias no quisieron por el mismo olvido de sus propios hijos.

“Lamentablemente, nadie tiene una perpetuidad en este mundo, de ahí que tarde o temprano las personas pasan, pero los bienes se quedan. Aquellos bienes, derechos y obligaciones que quedan al fallecimiento de una persona, es lo que se conoce como herencias”. La herencia se puede definir como el derecho a heredar.

La cuestión es que mi tío Isidoro, a mi modo de ver, un hombre integro y de corazón noble fue nombrado por todos sus hermanos radicados en la ciudad de Lima incluidos Aurelio y Antonio para hacer los trámites de sucesión. Una vez saneado, acceder a este derecho, luego vender la propiedad y repartirse todos por igual.

Lo irónico de todo según mi tío Isidoro, es que los más exigentes son Aurelio y Antonio. Ellos después de tanto desbande llegan a su vejez sin nada. Aurelio se ha convertido en evangelista, ahora predica a dios, y el perdón entre los hombres, ¿qué fácil es vivir así, no? Qué importancia tiene el daño hecho, si Dios está para condonar, perdonar. ¿Este es el Dios que adoramos? A dios no le hizo nada, el daño se los hizo a sus propios hijos a sus padres ¿por qué tiene que sr Dios quien perdone? Y referente a Antonio supe que además de Lucas, tiene otra hija, también abandonada y vive en la ciudad de Arequipa. Son unos hijos de las mil putas amando al diablo. Mi abuela era una santa.

Como primer paso, todos los hijos del matrimonio AA DD tienen que demostrar que son hijos legítimos, además de ello, según ley, se tiene que realizar una publicación en el periódico oficial “el peruano” la sucesión, por sí por esas que la vida tiene, aparezca otros hijos que también tienen derecho a la repartición de los bienes. En este caso, afortunadamente nadie se presentó como presunto hijo o con el derecho de heredar. Todo iba bien. Teresa, Isidoro, Eduardo, Aurelio, Antonio y Silvia son los legítimos herederos. En cuanto a Pablo y Eusebio, ambos fallecidos, ya sus hijos tienen derecho a la parte que le corresponde. Pablo dejó nueve hijos, y en cuanto a mi tío Eusebio, prácticamente a nadie, ni siquiera una esposa. Bueno, esto del tema del tío Pablo, ya es cuestión familiar, arreglos internos como para no generar mucho papeleo que sólo sabe dar dolor de cabezas.

Dicho trámite empezó en la ciudad de Lima hace más de dos años. Desafortunadamente para ellos, fueron mal asesorados. Ellos hicieron los trámites solamente mencionando el nombre de mi abuelo –seguramente pensando que así sería más fácil, o tal vez asesorados por improvisados abogados-: mi abuelo Eusebio era casado legalmente con Lauretana DD, por ende la propiedad en litigio perteneció a ambos por igual. La cuestión del en cuestionamiento que está cuestionándose es, que ellos, incluido mi madre, pueden acceder solamente a la mitad de la propiedad, la otra parte, según la ley, pertenece a mi abuela, por ende, la parte de ella, por ahora, nadie tiene la potestad de quedarse a menos que demuestren ser hijos o descendientes directos.

Además de estos inconvenientes, hay otro de mayor tamaño. Se trata de Silvia, la menor de las hijas. Ella, pues, es una señora con una personalidad algo especial. Sinceramente prefiero guardarme todos mis pensamientos referentes a ella. Debo de confesar que es mi característica la curiosidad, y esto me llevó a descubrir cosas aberrantes, que también prefiero, por ahora, guardármelas. Lo que sí, mencionaré que ella goza de una personalidad bastante conflictiva producto de su ignorancia y ambición de querer adueñarse y quedarse con todas las propiedades de mis abuelos.

Cuando mis primos todavía vivían en la casa de mis abuelos con mis abuelos, Silvia siempre les hizo saber que la dueña era nadie más que ella. Es más, cuando mi tío Eusebio estaba con vida, ella se encargó de hacerle la vida imposible, creo y estoy convencido que es en partes es, la responsable de su fatídica muerte. En la actualidad ella padece del mismo achaque que mi tío Eusebio, creo que no fui directo referente a su enfermedad, mi tío era loco, esquizofrénico. Yo pregunto en relación a la salud de Silvia ¿será la culpa que lo carcome cada vez que piensa en su hermano y por eso está demente? En realidad el tiempo no lo dirá, ya está dicho. Todo mal, se paga en vida.

Pero como si todo esto fuera poco, Silvia aún se empecina en tener la razón. Mírenlo cuan insolente es la ignorancia. Pretende quedarse con toda la propiedad y hacer caso omiso el deseo de sus hermanos. El tema es que mientras mis abuelos estaban con vida, le regaló el terreno donde hoy pasa todo el color bello de sus días. Ríanse conmigo mis queridos ángeles, quieren hacer creer a todos los diablos que ellos, es decir; Silvia con su esposo compraron el terreno. Lo concreto es que hay un papel firmado con dos testigos, se presume que esos testigos son familiares del marido de Silvia, y para el colmo ese documento data un año antes del fallecimiento de mi analfabeto abuelo. Yo no sé ustedes, mis queridos ángeles, pero yo, ya lo entendí todo.

Ahora comprendo con nitidez el por qué Silvia no quería que lo visitará, mucho menos que hablara con mi abuelo antes que me vaya al extranjero. Yo tengo memoria fotográfica para algunas cosas, recuerdo que ella me votó de la casa del abuelo mientras conversaba en el patio de su casa. Cómo olvidar esa cara de perra que me puso, solo le faltaba las babas como para definirla con mal de rabia. Ay, mi Dios, hay cosas que jamás comprenderé de las personas. Cuando se trata de lo material muchos pierden el sentido, enloquecen.

No quiero pensar que la ambición es cuestión genética, lo juro que no, pero estoy palpando dentro de mi entorno, esta vez con otros actores, estos muchos más jóvenes, peleándose por una herencia. Algunos, incluso estudian abogacía además de querer hacerse llamar “doctor” con la intención de sacar ventajas en sus supuestos derechos de herencia. Esto pasa dentro del segundo grado de mi familia. Ciertamente, aborrezco estas feas maneras de proceder.

Sólo espero que Silvia cambie de actitud, y de una buena vez comprenda que todos tienen derecho, inclusive los que no merecen. Sin embargo, soy de los que piensa que a cambio de los derechos de estos dos individuos que vengo mencioné, se los tiene que dar en porcentaje mayor a Tatiana y Rocío como parte de Antonio, y a Lucas le correspondería la parte de Aurelio, ¿no les parece? En verdad, yo ya le dije mi parecer a mi tío Isidoro. Sólo espero qué prime la coherencia. Pero antes se tiene que solucionar todos estos inconvenientes como para que se repartan de acuerdo a la ley de la conciencia.

Agrego una última, se viene el problema en mi propia familia. Mis viejos son ancianos y todavía no saben qué o cómo hacer la distribución de sus bienes. Espero que la experiencia de sus padres, es decir, de mis abuelos los haya servido como para que hagan lo que tienen que hacer. En lo personal, me gustaría que vendan y mientras vivan, y subsistan con el dinero de la venta como para que no se sientan comprometidos ni preocupados en la distribución. ¡Ojo papá, mamá, yo quiero la casa donde vivimos! Ups, se me escapó.

Alejandro de Andahuaylas

Próximo relato: el incendio de la Kurawa

jueves, 16 de diciembre de 2010

CÁBALA

Les contaré una curiosidad. Mi familia es, pues, de las que piensan que el matrimonio es para toda la vida. En verdad, y no son meras palabras, también lo creo así. Posiblemente sea una de las explicaciones del por qué no me casé antes. El hecho es que desde el momento que anuncié mi compromiso con Marcela, todos en mi familia están todos de la cabeza, entusiasmados aún sin conocer a la novia.

Acerca de Marcela no puedo decir otra más que mi amor por ella es sincero. Nos conocimos en Buenos Aires, y llevamos el tiempo suficiente juntos como para decir “si quiero” ante Dios y los hombres. Como dije en el párrafo anterior, mi familia en Andahuaylas, a ella no la conoce en persona, pero por teléfono con frecuencia estamos en contacto, de poco, de a poquito familiarizándose.

En torno a mi familia, los varones me vaticinan – tal vez por mi carácter pasivo – que pronto llevaré la presidencia de los “saco largos” y para mi desventura, el actual presidente que graciosamente lo dirige mi cuñado Wilmer, está muy feliz. Según él, prontamente el cetro recaerá en mi persona y será para siempre. Obvio, siempre hablando en este acento jocoso pienso: si bien soy el menor de todos mis hermanos, también tengo sobrinos que están por casarse, y como si fuera poco, algunos ya tienen familias “no creo que me dure mucho esa presidencia si acaso” eso siempre y cuando Wilmer delegue su privilegiado y por casi eterno trono. Para ser honesto, a veces tengo la sensación de que a él; le gusta ese tan importante cargo ¿será?

Cuando digo que en mi familia están todos de la cabeza lo digo en verdad, están entusiasmados. En estas condiciones pienso en el por qué la alegría general. El matrimonio en cualquier parte del mundo es, pues, motivo de reunión, y dicho sea, es numerosa la mía y están esparcidas en todas partes.

Todavía no hay fecha de casorio, seguro que cuando Marcela esté en Andahuaylas, hablaremos del asunto que a estas alturas ya es una cuestión familiar; acordaremos además de la fecha, el lugar para la tan esperada ceremonia. Desde luego pensaremos también en los parientes de ella que en la ciudad de Lima radican y que también son numerosas.

A cualquiera le es patético pensar todo el tiempo en matrimonio, y bueno… tengo que decir que mi madre desde hace dos meses cría un porcino que en la feria de los domingos a comprado, en su momento era bastante pequeño, ahora el animal como si estuviera enseñado además de crecer a engordado. Además mi madre que de nombre lleva Teresa dice que en poco más ya se debe de degollar. Y como si fuera poco, no sé si lo saben, en Andahuaylas uno de los platos típicos de nuestra región es lo elaborado en base al cuy. Pues, también como si estuvieran enseñados o ensañados conmigo esos roedores domésticos, rápidamente están que se reproducen. No sé si es buena o mala señal, ¡qué sé yo…!

En serio, y no es descabellado cuando digo que mi familia está de la cabeza, a veces me dan a pensar que se divierten con las actitudes, por cierto, para mí; generosas por cierto. No hace mucho, el domingo pasado precisamente mi hermana Makita me regaló un juego de platos, y mi madre como siempre se le caracteriza, esos entusiasmos lo plasmó regalándome un juego de ollas y una docena de cucharas, ya la semana anterior al domingo desde el Cusco otra de mis hermanas me mandó unos muebles y una garrafa de gas. Anoche hablaba al respecto por teléfono con Marcela, también a ella ya le compraron sus parientes platos, ollas, etc. Para ser honesto, mi casa esta llenándose de muchos platos y ollas… ¿alguien me regalará otra que no sean ollas y platos? Bueno, ya que estamos en confianza y todo lo que hacen lo hacen porque me quieren, entonces es mi deber decir que también necesito una casa propia, un carro, una heladera, un televisor…

En verdad, estoy muy feliz de tener una linda familia a pesar de lo modesto que somos. Somos una familia unida a pesar de nuestras diferencias. Y debo de decir con la honestidad que se me caracteriza: estoy feliz de haber regresado a mi tierra. Ojalá que Dios quiera que marcela se adapte a mi humilde familia, y entre todos podamos salir adelante.

Es como dije al principio, el matrimonio es para toda la vida. Ahora comprendo el éxito de mi familia en este sentido. Yo creo que es cuestión de cábala. Tantas ollas de regalo antes del casorio, debe de tener un significado¿no les parece? Entre tanto, yo sólo espero que mi vida junto a mi Marcela sea lo que tanto desee.

Alejandro de Andahuaylas

jueves, 2 de diciembre de 2010

Carta de los arguedianos al presidente GARCIA PEREZ

Lima, noviembre del 2010


Señor Doctor,  ALAN GARCÍA PÉREZ,

Presidente Constitucional de la República del Perú.

Asunto: Solicitan se declara el 2011 como "AÑO DEL CENTENARIO DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS, EL ESCRITOR DE TODAS LAS SANGRES"


De nuestra consideración.

Los suscritos, escritores, poetas, artistas, intelectuales, trabajadores y estudiantes del Perú, nos dirigimos a Ud. con el objeto de manifestarle lo siguiente.

El 18 de enero de 1911 nació en Andahuaylas José María Arguedas, uno de los escritores más entrañables que ha dado nuestro país, aquel cuya obra se identifica, acaso más cabalmente, con el alma nacional, con la
pasiones y la esperanza de este pueblo. Se trata de un escritor por cuyas obras se ha convertido en una suerte inspiración y estímulo en la irrefrenable búsqueda de un futuro mejor para nuestra patria, y para la
consolidación de la unidad a pesar de la diversidad. La significación, es decir, la importancia, de José María
Arguedas no solo está en su trabajo estrictamente literario, sino en el aporte valioso que dio en el terreno de la antropología y el folclor. La revaloración y reivindicación de las manifestaciones culturales y artísticas del Perú profundo -en otras palabras, de nuestra identidad- se la debemos, en gran medida, al escritor andahuaylino, autor de Yawar Fiesta. Pero, además, el reconocernos como nación, como el crisol de todas las sangres, es algo a lo que también contribuyó y sigue contribuyendo a través de su legado, José María Arguedas.

Dentro de pocos meses se cumplirán cien años de su nacimiento. Es probable que con tal motivo, en distintos puntos del Perú se lleven a cabo eventos conmemorativos. Con entusiasmo nos sumaremos a ellos.
No sabemos, sin embargo, qué es lo que a nivel de Gobierno y de Estado se haya previsto. Pero estamos
seguros que los estamentos públicos no deben -bajo ninguna razón- soslayar esta circunstancia. Desde hace algunas décadas, es usual en nuestro país asignarle a cada año una denominación que es, al mismo tiempo, una especie de lema de estímulo y una muestra de reconocimiento de los valores nacionales,
como, por ejemplo: "Año de la Reforestación" o "Año de César Vallejo y del Encuentro de Dos Mundos".

Queremos, señor Presidente, que como un homenaje a la memoria de nuestro escritor José María Arguedas y como gesto de reconocimiento a su innegable significado y trascendencia, que el año 2011 sea declarado como "AÑO DEL CENTENARIO DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS, EL ESCRITOR DE TODAS LAS SANGRES". Y sugerimos, también, la necesidad de que, a través de los Ministerios de Educación y de Cultura, se promueva la edición masiva de las obras de José María Arguedas y se las difunda, a precios populares o a título gratuito, principalmente en las Instituciones Educativas de nuestra patria.

Sin otro particular, y con la seguridad de que sabrá ponderar el pedido que a través de esta Carta le hacemos, quedamos de Ud.

Muy atentamente,

(todos los firmantes)

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Por el taita: marcha cultural en Andahuaylas

Éstas imagenes fueron tomadas el  primer día de diciembre en el marco de la protesta cultural que la ciudad de Andahuaylas alzó para lograr que el ejecutivo declaré el año 2011 como AÑO DEL CENTENARIO DEL NACIMIENTO DEL GENIAL ESCRITOR ANDAHUAYLINO, JOSÉ MARÍA ARGUEDAS ALTAMIRANO.
Entidades educativas y civiles se dieron cita desde horas muy tempranas. Las principales calles de la ciudad además de lo colorido de los trajes típicos, fue imbadida por lo autóctono de la música andina. La danza, la poesía y la música fueron los que dijeron presente en un día no muy feliz en el recuerdo de los arguediamos. Se sabé que un día como hoy hace 41 años José María Arguedas permanecía agónico en el hospital para luego el 2 de diciembre partió para vivir immortal en nuestros recuerdos.
El año de "Todas las sangres", en honor a su fantástica obra es la propuesta del ejecutivo por iniciativa de su Ministro de Cultura. Yo pregunto, ñuq'a tapuini, cuál es lo más importante, ¿la obra o el hombre que hizo la obra? Coherencia señores del gobierno. O acaso en la gestión ministerial tmbien hay discrtiminación por pensamiento. JM Arguedas, a lo largo de su vida, y en todos sus trabajos, a puesto, pues, en evidencia que el Perú no es desendencia de lo español, el Perú es originario.

Seré loco por decir lo que siento
aprendí a renegar de tantas estátuas
se hallan en las plazas
conmemorando lo esclavo que soy

¿Cuando un Arguedas, un Pedro Pablo Atusparia o un Pachakitq en la plaza Principal? Sin embargo, personajes que tanto daño hicieron en nuestro suelo, son, pues, en la actualidad, imágenes de decoro y orgullo para la clase aristócrata peruana, sirven de ejemplo. Éso nos hace creer.

En muchos casos la historia ha actuado como una burla a la integridad moral de nuestra sociedad. hagamos la historia con pensamiento peruano y no con la occidental. En cuencecuencia, oìd, señores del gobierno el pedido de la comunidad Andina, la runa-simi, y de los propios de Andahuaylas. 2011, Año del centenario del nacimiento de arguedas",

Dicho sea, JM Arguedas nació el 18 d enero de 1911. 

Aunque mal pague

Les dije a mis amigos que quería volver a mi tierra, y ellos me contestaron  sorprendidos que estaba loco, y que no tenía mucho que hacer por allá... Y yo pensé: ellos estan equivocados.  En realidad, siempre hay algo por hacer, mucho más cuando se tiene la vocación de servicio social.

La decisión de a poco fue tomando el color real dentro de mis pensamientos. Llegado el tiempo, realmente supe qué hacer. El principal problema que se me presentaba eran los cuestionamientos de Marcela, mi enamorada ¿qué me responderá? Los argumentos no fueron brutales cuando la enfrenté, pero eran más o menos convincentes: “En argentina siempre seremos extranjeros”, le dije quejumbrosamente. “tenemos que irnos de acá si acaso queremos tener familia”  

La tierra de uno es la tierra de uno. Debo de confesar que jamás terminé acostumbrándome de vivir en una ciudad como Buenos Aires, a pesar de las bellezas que ofrece en cada paso. Es cosa mía. Hay personas que tienen facilidad de adaptación,  muchos terminan acostumbrándose con una facilidad increíble, cambian de nacionalidad como si fuera una fotocopia y como si fuera poco, adoptan con destreza las costumbres de los lugareños, yo no, me puede más el orgullo de ser peruano, de ser andahuaylino. Mis recuerdos eran mucho más importantes que todas las propuestas de una ciudad cosmopolita, y culturalmente más que interesante.

 Yo debo de decir hinchado de jactancia que pertenezco a una cultura donde convive el recuerdo y la esperanza a orillas del Chumbao. Los chankas, pues, fueron además de grandes hordas vigorosas, importantes hombres dentro del mundo precolombino que marcó definitivamente con su valentía y pujanza  el curso de la cultura incaica. Siempre lo supe, creo que desde la panza de mi analfabeta madre que, a pesar de mis pobrezas soy rico, culturalmente. Y como tal; aprendí a vivir la vida, honrando día tras día la grandeza de mi pueblo runa-simi.

Pero ella, es decir; mi Marcela me contestó una y otra vez que estaba loco, aunque no descartaba la posibilidad de acompañarme en la aventura de volver a nuestra patria. Los siguientes días fueron tediosos por los cuestionamientos que ella formulaba. Cada pregunta tenía que ser contestada con el debido cuidado, era lo justo. Ella merecía una buena explicación, una buena razón como para no dejar a la deriva todo un conjunto posibilidades de progreso profesional. Si acaso no lo saben acerca de Andahuaylas, no es, pues, una ciudad grande como para cambiar por una moderna como Buenos Aires, pero tiene eso de “no sé que es” que me atrae tal si fuera un imán.

Hasta ese momento, ella sólo se había ilusionado, pues, era una víctima más de las frías fantasías. Yo pienso que de tanto encariñarse con su propio ensueño, muy adentro anhelaba cambiar de vida para vivir más tranquila.
De hecho que el enfoque de la propuesta era la familia, nuestra propia familia. “Criaríamos a nuestros hijos en nuestra propia casa y no en una alquilada”. Empecé diciendo mientras ella miraba a mis ojos con marcada atención. “Aquí la inseguridad es cotidiana, y el temor a que las calles nos lo quite a nuestros hijos si acaso tenemos es permanente”. Una ciudad grande y/o moderna como Lima, Buenos Aires, Rio de Janeiro, Willintong, Sidney o Melobourne no garantiza seguridad. “En Andahuaylas la gente es hospitalaria y solidaria, y por sobre todo, están mis familiares. Con la ayudad de ellos y la gente del pueblo podemos educarlos de acuerdo a nuestros pensamientos y costumbres”. De hecho que el entorno también educa. Marcela es educadora, y lo sabía muy bien.

– “¿Qué hay de mi, de mi profesión? ¿Te pusiste a pensar en eso acaso?... veo que piensas sólo en ti, eres egoísta”.
Ella tenía todas las razones del momento. Yo le escuché atentamente. “¿Por qué quieres volver a tu pueblo que apenas te ofrece recuerdos de adolescencia?... Aquí, no te hace falta nada, tú carrera profesional está encaminada, ¿no te das cuenta? hay mucha gente que ya busca tus publicaciones,  tus presentaciones poéticas son concurridas, y en la obra de teatro en la que participas estás muy bien. Estoy segura que te iría mejor si acaso desistes la idea de volver al Perú, a tu tierra, a Andahuaylas”.

No me considero pusilánime, pero sí enemigo de las riñas y los pleitos. Desde niño me educaron para ser buen hombre, siempre honré a mis felices padres en cada uno de mis actos. Las cuestiones de Marcela no eran complejas, pero tampoco simples, sencillamente eran espinosos para responder. Sin embargo, yo tenía una leve esperanza de que ella lo pensara mejor al respecto. Y fue así, cierta noche ella me sorprendió. “Te acompañaré a donde vayas”, me dijo. “Es mi deber como tu mujer. Tu éxito también  será el mío”. Debo de confesar que no esperaba una respuesta de tamaño valor. Todavía perplejo por la inesperada respuesta, lo primero que se me vino en mente es darle lo que siempre supe desde el momento que nos conocimos: amor y ternura. Luego dije, creo que con lagrima en los ojos: “No te arrepentirás”. En verdad, no se arrepentirá. Lo juro, por mí, y por todo el amor que la tengo, porque ella me ha cambiado la vida, y por ella yo haré lo que tengo que hacer; triunfar en mi tierra, en mi pueblo, en mi Andahuaylas querido.
Pues compré los pasajes para el 30 de julio, después, para mí empezó cínicamente la cuenta regresiva. Lo importante es que viajaríamos los dos. Ella de vacaciones por diez días y yo, para no volver más. En verdad no quiero más salir del Perú como migrante, si acaso se da, lo haré como siempre quise: para charlas y conferencias.  La idea de viajar juntos fue para formalizar nuestra relación ante nuestros padres y hermanos. En Lima, de hecho, conocería a la familia de Marcela. Siempre pensé que mi única familia era la consanguínea, pero el tiempo supo contradecirme con hechos contundentes. La familia política es la familia del amor aunque no se quiera admitir ¡qué agradable fue conocer a mi suegra, a mis cuñados, sobrinos y primos!

No siempre lo planificado resulta perfecto. Apenas llegado, Marcela se enfermó en Lima de los ojos, los médicos recomendaron total reposo. “La idea de viajar a la sierra es mejor quitársela, corre el riesgo de perder la vista”, fue lo que nos dijo el doctor que de origen era Tarapoto, !qué bueno¡, lugar en donde radica mi hermano Marcial es lo único que le dije. Después… Dios sabe lo que hace, cuestionarlo, por más terrenal que sea, la cuestión era celestial.

Y ella, triste se quedó, sin conocer a mi familia, sin conocer a mi tierra. La noticia a mi familia de Andahuaylas ncayó como agua del carnaval, a la cabeza del soñoliento Sandoval; inesperada. Imaginé a mi madre, supongo que sus ollas, de la tullpa al suelo por decepción. Me había dicho que chancho por matar había en el corral, y como si fuera poco, chactado de cuy el sartén estaba por esperar. Y bueno, no se pudo hacer nada. Y como si todo esto fuera poco, el pasaje que para Andahuaylas se compró, la agencia no quiso devolver… dejemoslo así, a la ambición con su billetera en su gordura.

A poco de partir hacia Buenos Aires, una buena mañana nos sorprendió en el aeropuerto, el sol recién nacido me dijo con sus rayos fulminantes ten fe andahuaylino, ella volverá. Yo también lo supe cuando de sus ojos una correntada de lagrimas corrieron por la mejilla. No llores amor, seis meses es nada en el tiempo. Yo tengo un compromiso de amor contigo, mi corazón es solo tuyo, y no te preocupes, que yo estaré esperándote cada día, minuto y segundo. Le acompañé hasta donde se me permitió en el aeropuerto. No vaya ser que me acusen de terrorista por mis escritos como “decían los vientos” “ya no soy el pobre niño” o por “yo quiero ser pueblo tu guerrero”. Estamos hablando sandeces, amor. Mejor, yo también me voy, y cuando ella estaba por desprenderce de mis manos le dije.

-¡Apuesto que tu llegarás primero a tu destino! Saca tu cuenta no más, en breves estás por partir…y en cinco horas llegarás a Buenos Aires. En tanto yo, viajaré por la tarde, y mañana después del medio día recién estaré arribando.

Pues bien, ahora varios meses después me quedo con el consuelo de la promesa viva de tener una familia y un pronto reencuentro si Dios quiere en enero. El recuerdo constante de su voz, es mi luz. Los mensajes por e-mail mi esperanza, y la imagen floreciente de su belleza mi ilusión.

En adelante después de muchas dificultades finalmente concreté montar una pequeña empresa. Ahora trabajo de sol a sol, siempre pensando en ella. Por ser los primeros meses no me va tan bien que digamos. En efecto, esperanza es lo que no pierdo, tengo fe que mejorará. Hoy por hoy, son oscuros amaneceres. Estoy seguro, sí,  en algún momento el sol radiante saldrá por donde tiene que salir, si es por Wankabamba mucho mejor. Sin embargo, por mi honor digo que es la mejor propuesta de servicio que hay en Andahuaylas en cuanto a transferencias de dinero se trata. Mucho mejor que el Banco. La Wester y Money Gram que son empresas extrajeras, y no peruana como la mía ¿Se entiende el concepto de primero lo nuestro? venga, vengan... Av. Perú 442, Argenper, la manera más fácil, rápido y seguro de enviar su dinero. O sencillamente, más cerca de usted, más cerca de su familia.

Pero afortunadamente Marcela es mujer que anda con pocos rodeos. Ya fijo la fecha de viaje. Finalmente pisará tierras Chankas poco después que la campana de la iglesia San Pedro, tañe sus alegrías al son de las seis en punto. Una lástima que dicha campana no tenga la fuerza necesaria como para hacer oír a todos aquellos que me decían que ella no vendrá.

Más tarde, de noche por teléfono, Marcela me dice riéndose: “Cuando apenas llegue, lo primero que haremos será un bebé, y cuando se confirme que estoy embarazada, si es varón Timani será su nombre y, ¿si es mujer? Me gusta Miskila me contestó. Y yo… que sea lo que Dios quiera, pero antes, ven amor que estoy esperándote, cada día, le dije.
Así es, queridos amigos. Aunque mal pagué, yo viviré en mi Andahuaylas querido, junto a mi gran amor que de nombre lleva; el nombre de mi felicidad.

Enciso Altamirano (Alejandro de Andahuaylas)

miércoles, 24 de noviembre de 2010

DIALOGO CON JOSÉ

¡Hola José! Disculpa si acaso te tuteo, sé que mereces el mayor de los respetos por ser mi mayor, por ser mi padre, mi maestro. Pero me debo a decirte que cuando estaba viviendo lejos de nuestro pueblo por más de veinte años, aprendí que no es falta de respeto tutear cuando hay respeto. Ya sé... Sé que tú eres nada mas y nada menos que JOSÉ MARIA ARGUEDAS ALTAMIRANO. Igual, aunque no te guste, te llamaré José ¿está bien?

Quizás no lo sabes, o simulas no saber, José. Yo no había nacido todavía cuando aquella tarde del 28 de noviembre, en definitiva te disparaste en la cabeza en el baño de la universidad. No logro entender por qué lo hiciste. Me hubiera gustado personalmente conocerte, como no tuve esa dicha, apesar de que fisicamente ya no estás me queda el consuelo ser tu alumno a través de tus libros.

Recuerdo, cuando leí por vez primera la genial creación de “el sueño del Pongo” me emocioné tanto, ni que hablar de Warma Kuyay, ya imaginaba estar de amores con “La Justinacha”. Sabes José, a mi modo de ver, el Perú de ahora necesita a muchos Rendon Wilka para forjar el definitivo cambio de nuestro pueblo, personas con temple y pensamiento propio de nuestra tierra. !Ése Renduncha si qué era machazo¡ Entre nos, de colega a colega ¿podrías decirme el secreto de cómo y de dónde lo sacaste a ese maqta como para gire con importancia en la novela "Todas las sangres"? también a mi modo de ver, de entender a nuestro Perú, no necesitamos de ventajeros como el Moncada, ése personaje de Los zorros…Aunque en la tumba te remuevas de rabia es mi obligación decirte, José: el Perú de ahora está repleto de personajes como el de tu inconclusa obra. Ya lo sé, José. Hay mucho por hacer… empezaremos, pues. Con quiénes, no lo sé, por lo pronto, me parece que estoy sólo. !Sí, mi querido José¡ La gente que hace o practica la politica, mejor dicho que hace politiquería, quieren resultados inmediatos. yo pienso que nadie -en la actualidad- hace politica por vocación, hacen por conveniencia, por individualismo, y no con sentido social.

Se sabe que fueron cinco días tu penosa agonía. Cómo habrás sufrido, José. A lo mejor es una aventura pensar que padeciste menos de lo que en vida hicieron contigo los pitukitos, aniñados y engreídos hijos de los aristócratas limeños, porteños o de donde rayos son aquellos inconscientes que se vendían gratuitamente como pensadores e intelectuales de la época. Y que por esas causalidades o casualidades coincidieron frente a ti en una mesa redonda, quisieron ridiculizarte, hasta el punto que tuviste que defenderte con un escrito memorable bajo el título de “no soy un aculturado” pero no bastó, los agravio continuaron, más tarde, otro aristócrata se osó en plantear –de manera indirecta- que un originario no está en condiciones de descubrir con efectividad las autenticas raíces de Latinoamérica, puede más aquel que vive alejado de su país. Prácticamente te ninguneo por ser provinciano. Julio Cortazar es argentino, porteño de nacimiento y vivió desde 1951 hasta su muerte en París. Pero tú, amigo José, acertadamente lo definiste como quien cabalga en flamígera fama como sobre un gran centauro rosado. Todas estas banalidades ya no tienen mucha importancia.

Los otros que disfrutaron de fama y riqueza por la calidad pero efímero de contenido de sus plumas ya no están, gozan tristemente en el ostracismo de los recuerdos, en el olvido. Debiste haber hecho muy bien tu trabajo para que el tiempo te premie como el mejor de todos, fíjate, tal vez no te diste cuenta, o no lo quieres aceptar por lo humilde que eres, Vargas Llosa hace uso descarado el titulo de tu obra EL SUEÑO DEL PONGO, qué coincidencia, ¿no? “El sueño del celta” ¿No te parece que es una copia descarada? Ya lo sé, José. No sé por qué pienso que me dirás que es peruano, y debemos sentirnos orgullosos. Es que a pesar de mis años, no puedo con mi genio, no me da ser hipócrita. Vargas Llosa nació en Lima, por ende es “un peruano por casualidad”, gente como él, es de todas partes, tranquilamente pudo haber nacido en cualquier ciudad, en Madrid, por ejemplo ¿no te parece? Fíjese, José. Tanto es su amargura para con nuestra patria que prefirió adoptar la nacionalidad de aquellos que por tres siglos nos tuvieron esclavizados. En realidad, todavía permanecemos bajo el dominio de gente de su clase social, ya no será de España, sí, de gente que no tiene patria ni territorio, de aquellos que pregonan la llamada Sistema Neoliberal, dicho sea, aunque me cueste el decoro, el mencionado señor es, pues, hijo predilecto de este sistema, amigo de los tantos que andan con los cheques en blanco a cambio de la mediocrización social, y nosotros por querer igualar a estos “tipones” andamos bajo el manto de la vergüenza, la imitación… en otras palabras, lejos, pero muy lejos de nuestro centro, nuestro ser. Ya nadie quiere ser originario, todos quieren ser gringos, con esta mentalidad no sé a dónde vamos a llegar… ojalá que no sea la desaparición de nuestra cultura, ojalá. En fin, así está el mundo. Estoy seguro que si vieras todo esto, quisieras morirte dos veces en la misma muerte si acaso hiciese falta. Gracias a nuestros Apus, después de muerto y sepultado aún permaneces latente, vivo entre tu gente. En estas condiciones me es preciso preguntarte con respecto a Vargas Llosa, al que espero respondas con la mesura que se te caracteriza ¿de acuerdo?... muy bien. ¿Después de su glamurosa vida, perdurará en el tiempo igual que tú? ¿Será un autor consultado por estudiosos habidos en el mundo así como consultan tus obras? Qué difícil responder, eh. Está bien, comprendo tu postura, mejor dejemos que responda la gente, ¿no te parece? Hablar de uno mismo no es bueno, es de narcisos, mejor dicho, es propio de Julio Cortazar. ¡Ups, perdón!

Hoy, a escasos días de aquel memorable y fatídico día de tu partida, yo, finalmente después de tantos años vuelvo a estar en la misma tierra que alguna vez también te vio nacer, camino y recorro las calles. Pues, ya no son vías confusas, oscuras ni llenas de barro. Imagino que el recuerdo de tu infancia fue esa, lamento informarte que Andahuaylas ha cambiado totalmente. Hace bastante tiempo dejó de ser pueblo grande, en la actualidad goza el status de ciudad pequeña, la más importante del departamento de Apurimac, de no ser por la envidia de Abancay sería mucho mejor, inclusive mucho más moderna. A pesar de los inconvenientes de la política centralista de los politicos que integran la ciudad que proviene del nombre de Amancaes o acam-cay, nuestra gente es, pues, trabajadora. Con sudor a transformado en prospera e imponente a la región que nos hace Chanka. La mayoría de las vías del centro gozan de una buena pavimentación. En lo personal, en mis recuerdos del barrio de Chiq’u Cruz, hoy irónicamente llamada Vista Alegre el barro será meramente un recuerdo, porque ya están por acabar la pavimentación de la prolongación del Jr. Los Chankas. Y con respecto a tu Kichka-pata natal, luce más agradable, mucho más conservada desde que descubrieron la casa en donde naciste.

Te cuento José, a manera de secreto. En un primer momento se dijo que habías nacido en la segunda cuadra del hoy Jr. Constitución. Así que hace como dos años cuando volví de visita a mis padres, la curiosidad me pudo mas, desde luego que fui a constatar ese prodigioso lugar, tamaña sorpresa me llevé, en el interior de dicha vivienda habitaba un hombre de origen cusqueño, algo rechoncho, malhumorado, y como si fuera poco, ese día, desafortunadamente para mí, estaba borracho. Obvio que no iba a permitir que me insulte, nos dijimos unas cuantas cosas, por respeto a ti, también a los que posiblemente lean este dialogo no lo reproduciré lo mal que se expresó de nuestros conciudadanos. Aunque pienso que todos estos inconvenientes se puedo de haber evitado ¿qué te costaba, escribir, contar acerca del lugar de tu nacimiento? Sin embargo tuviste el coraje y las agallas para confesarte en público con “no soy aculturado” bueno, como siempre digo, sin juzgar, motivos habrás tenido.

¿Qué? Disculpa, José. La verdad es que no te escuché… ¡Uy!... Ahora también se te ocurre hablar de este tema. Presiento que no te va gustar algunas cosas, pero de otras, quédate tranquilo. Bueno, ya que insistes… la verdad es que en Andahuaylas usan tu nombre para todo: desde institutos pedagógicos, calles, clubes deportivos, cooperativas, asociaciones licitas, supongo también las ilícitas, qué se yo… a decir verdad no alcanzo saber cuántos y quienes llevan tu nombre. De algo puedes estar tranquilo, la universidad de Andahuaylas lleva tu nombre, sí, José ¡lleva tu nombre! UNAJMA. No hay un lugareño que no estuvo de acuerdo, va, en realidad eso me cuentan. Me contaron que valió un Perú tener una casa superior en nuestro pueblo. Hoy por hoy muchos jóvenes que egresan de los colegios ya no migran a otras ciudades, como lo hice yo, por ejemplo. Se quedan estudiando en la casa que lleva tu nombre. Supongo, también los hijos que todavía no tengo estudiaran aquí… qué bueno es saber esto para un padre, ¿no te parece? Pero no todo es flor de Awaymantu en la casa del saber. En el sector administrativo, hay mucha corrupción, tejes y manejes, tratos y contratos en contra de la enseñanza. Sabes José, tengo unas ganas de decir: BASTA CARAJO, Y DEJENSE DE JODER, TRABAJEN QUE PARA ESO SE LOS PAGA. El resultado de todo está mala gestión es que los alumnos tomaron la universidad, dede luego con justa razón. No hay clase desde hace dos semanas, creo que algo más ¿qué me dices al respecto? ¡Qué! ¿Cómo?... ¡Jajajay! Jamás imaginé que usaras esas palabras. En fin, tienes todo el derecho, y ellos, esos corruptos; la obligación.

Te dije que algunas cosas no te iban a gustar, que te enojarías, supongo que ya estas enojado. A nuestras autoridades, a algunos inconscientes –de haber si los hay- les importas un “Abancay”. Por ejemplo. No sé si te lo contó algún espíritu bueno, en Andahuaylas te hicieron un monumento llamado el paqchi del taita Arguedas, y que está ubicada en la última cuadra de la Av. Martinelli, pues, no sé como decírtelo… está bastante descuidada, para algunos borrachos es un rincón para sus necesidades, no solo eso, sobre la tumba donde reposa tu cuerpo mortal, vi a unos estúpidos adolescentes escupiéndote. Desde luego que me enojé, sino fuera por poco, les sacaba la mismísima mala costumbre a patada limpia. Y para el colmo, estas autoridades que no hacen nada a favor de nuestro pueblo, mucho menos dignifican tu nombre y tu memoria, ahora están invitados para exponer sobre tu grandeza en junio del año que viene en la Universidad Católica de Lima. Pero no importa José, desafortunadamente para estos individuos que de oportunismo son los mejores, también lo estoy yo. Trataré humildemente de estar allí, tal vez declamaré el poema que te dediqué el día que volviste ¿lo recuerdas, José?

Ya es tarde y tengo un sueño, José, y no es del pongo precisamente. Es un sueño más real, también puede ser irreal, depende por donde se lo miré. La verdad y lo concreto es que tengo sueño por cansancio, me voy a dormir para mañana seguir escribiéndote como lo hice hoy dialogando íntimamente contigo que eres mi maestro.

Enciso Altamirano (Alejandro de Andahuaylas)

Poesía andina: Espíritu

Alejandro en Imágenes

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Pronombres del runa-simi

MODO AFIRMATIVO
singular
-Ñuq’a.. kani... yo soy
-Q’an... Kanki..tu eres
-Pay … kan … ella/el es
-Kay … kan … esto es (neutro)

plural
-Ñuq’ayku…Kaniku… Nosotros
-Q’ankuna…Kankichi..Ustedes
-Paykuna…. Kanku…. Ellos/ellas
-Kaykuna….Kkanku… Estos/tas

Importante:
* El pronombre ÑUQ’A termina en vocal, entonces se le agrega el sufijo YKU.
* Cuando los pronombres terminan en una consonante se le agrega el sufijo KUNA

MODO NEGATIVO
-Ñuq’a mana kani
-Q’an manan Kanki-chu
-Pay manan kan
-Kay manan kan-chu
-Ñuq’ayku manan Kaniku-chu
-Q’ankun manan Kankichi-chu
-Paykuna maman Kanku-chu
-Kaykuna manan Kanku-chu

Importante:
*Cuando el pronombre termina en consonante el modo negativo es MAMAN, MANA cuando termina en vocal, pero con algunas exepciones. Además al sustantivo se le agrega el sufijo CHU.

Algunos ejemplos
-q'an manan kanki-chu (tu no eres)
-q'an manan kanki q'elqaq-chu (no eres escritor)
-Ñuq’a kani ductur / q'ampiq runa
-ñuq'a manan kani q'ampiq-chu
-paykuna maman kanku ductur-kuna-chu

Manuel Macchiavello

Discurso en el Salon Dorado

Peru llaqta